Educación Holística

Es una  filosofía educacional constructivista, basada en que toda persona encuentre su identidad, el significado y sentido de su vida a través de los nexos con la comunidad, los recursos naturales existentes y nuestros valores como seres humanos.

 

Con entusiasmo corremos para reunirnos y pasar tiempo juntas para aprender y disfrutar de las bromas que hacemos entre nosotras, las emociones de hacer las dinámicas, hablar sobre nuestras esperanzas, la ilusión de esperar la llegada de la promotora a nuestra comunidad, y saber cuál es la sorpresa de ese día, cual es el conocimiento que vamos a aprender, ya sea en comida, en nutrición,  en repostería, en tejidos, en higiene, etc.

 

Hace dos años iniciamos  la formación de cuatro grupos de mujeres en diferentes  comunidades.   Como  grupos nuevos estamos pasando a la segunda  fase que marca nuestra “Teoría de Cambio,”  la cual consiste en tres fases: Siendo la primera: Construcción de las estufas y  la organización de grupos pequeños, la segunda fase consiste en impartir diferentes talleres de educación Holística, y la tercera fase es el emprendimiento de negocios y participación ciudadana con la realización de diferentes proyectos comunitarios.

 

En los seis meses pasados,  nos hemos reunido una vez cada semana apróximadamente ochenta mujeres, cada grupo en nuestra comunidad practicando  terapia narrativa, la cual consiste en contar las historias de nuestra vida que han significado depresión  y angustia y como hemos superado estas situaciones. Al mismo tiempo hemos compartido prácticas para hacer joyería,  mermeladas naturales, papillas de frutas para mejorar el alimento de  nuestros niños más pequeños, también diferentes tipos de pasteles, técnicas de chocolate y  técnicas adecuadas para hornear en nuestra nueva estufa ahorradora de leña.

 

La cocina representa para nuestra cultura el centro o el corazón de nuestro hogar,  es donde pasamos tiempo con nuestros hijos y toda la familia, para contar nuestras experiencias vividas y  los planes para el siguiente día, mientras compartimos nuestros alimentos.

 

Como mujeres sentimos orgullo de tener una estufa en nuestra familia, porque también fuimos parte de la  mano de obra para la construcción, ahora  tenemos más tiempo libre para educarnos y  ser parte de una red de mujeres donde se despliega el apoyo mutuo entre hermanas, donde podemos compartir nuestras penas, olvidar nuestras frustraciones, sentir que vivimos, que somos útiles, que podemos rebasar las expectativas de nosotras mismas y tener una actitud en acción cooperativista.

 

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